Estaba tumbada en una playa desierta junto a la orilla, Tenía los ojos cerrados, mientras sentía los rayos del sol recorriendo su cuerpo. Medio adormilada oía el sonido de las olas que, súbitamente, se transformó en el sonido de un timbre. De repente, como si alguien hubiera pulsado el botón de off del mando a distancia, todo se quedó oscuro.
-¿Un teléfono en una playa desierta?- su cerebro la devolvió a la realidad, estaba soñando y lo único real de todo lo anterior era el sonido del teléfono.
Estiró el brazo y buscó a tientas el aparato.
-¿sí?- fue la única palabra que a aquellas horas su cerebro le permitió construir y la única que, a duras penas, pudo articular.
- Verónica!!! Soy Rosa ¿estás despierta?- Mentalmente recorrió la lista de “Rosas” que conocía y que la podían llamar a esa hora, la que quiera que fuese. Aún no había amanecido.
- Pues… o estoy despierta o estoy soñando que una amiga que tengo se mete en un sueño y me roba mi playa.
- ¿una playa? ¿ quién puede robar una playa? Qué cosas tienes!- Se ve que Rosa hoy no captaba las ironías.
Miró el reloj de la mesilla, cerró los ojos y los volvió a abrir sin terminar de creerse que el reloj marcaba las siete y media de la mañana.
- ¿Sigues ahí?- preguntó Rosa al otro lado de la línea.
- Rosa son las siete y media – No estaba muy segura de si lo estaba afirmando a preguntando.
- Ya lo sé pero como eres la única abogada que conozco necesitaba hacerte una pregunta.
- Ya no ejerzo de abogada ¿recuerdas? ¿Te han detenido por tráfico ilegal de berenjenas?- Rosa era vegetariana y aunque a Verónica le parecía genial que la gente lo fuera no desaprovechaba ninguna ocasión para meterse con ella.
- Bah! No seas tonta. Verás…- Estaba dispuesta a hacer la pregunta costara lo que costase- estoy en
« Antigua Checoslovaquia»- le dijo alguna parte de su cerebro.
- Resulta…que como se nos averió el coche, lo llevamos a un mecánico y nos hizo un….- Rosa parecía estar buscando la palabra.
- Presupuesto- concluyó Verónica.
- Eso! Pues ahora estamos en el mecánico y nos quiere cobrar el doble y claro… como tú eras abogada quería preguntarte…¿Puedo poner no conforme antes de firmar?-
- «Surrealista, toda esta conversación es surrealista »- pensó.
- Rosa, como si quieres poner hijo de puta y firmas. Es checo ¿cómo quieres que lo entienda?- al parecer Rosa se tomaba unos segundos para procesar la información.
- Sí, claro, ya…pero…no sé, quería saber si como consumidor….
- Rosa era abogada, pero española ¿cómo demonios crees que puedo conocer la legislación checa sobre protección del consumidor?, ni siquiera forma parte de la Unión Europea, no le afectan sus reglamentos, ni sus directivas, ni sus directrices- Sabía que de esto último que había dicho Rosa no entendía nada, pero intentó que su contestación sonara lo más profesional posible, para poner fin a la conversación, si le hablaba en palabras que entendiera todavía era capaz de ponerse a discutir.
- Ya…- Parece que lo va entendiendo pensó.
- Entonces puedo poner no conforme ¿verdad?- Ni una parálisis momentánea en la mano iba a impedir que Rosa pusiera en la factura su “no conforme”, lo escribiría con el bolígrafo en la boca si hacia falta.
- Sí Rosa y luego te vas a la Embajada Española- No pudo evitar que le saliera ese comentario irónico.
- Genial!! Qué buena idea!!- No podía creerlo, estaba claro que Rosa había decidido declarar la guerra a la República Checa en nombre de todos los pobres turistas que habían tenido la mala suerte de que se les averiara el coche en ese país.
- Bueno Vero, te dejo para que sigas durmiendo, ya te llamo y te cuento cómo lo pasamos por aquí, igual nos vamos a visitar Rumanía también.
- La Próxima vez que se te averíe el coche, procura, que sea dentro de la Unión Europea- Estaba visto que hoy no captaba las frases irónicas- y cuidado con el contrabando de berenjenas ecológicas- Rosa colgó el teléfono mientras soltaba una carcajada en algún punto no determinado de la República Checa.
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