Dejar de fumar, para un fumador es, prácticamente, cambiar de personalidad. Vas repasando mentalmente las costumbres que tienes...encender un cigarro cuando te sientas frente al ordenador, encenderlo cuando coges el teléfono, encenderlo nada más salir de un sitio en el que has estado más de una hora sin fumar, encender un cigarro después de hacer el amor... (o en medio jajaja a modo de... eh ¿nos damos un descanso de cinco minutos?).
Todas esas pequeñas cotidianeidades constituyen un cuadro de referencias conductistas. Es decir... sabemos qué hacer, no por nada especial, sino porque lo hacemos siempre. La verdad es que nunca me he planteado por qué cuando me siento al ordenador y entro en un chat o hablo en el messenger con alguien tengo la tendencia a encender un cigarrillo; pero es así, algo en mi interior me dice "enciende un cigarrillo", incluso ahora mientras escribo esto.
Así que.. tenemos que reinventarnos a nosotros mismos. Para dejar de fumar hay que encontrar tres cosas, primero una razón, después una motivación y por último un nuevo yo.
La razón... no hay una razón válida para dejar de fumar que sea extrapolable.
Cada uno debe buscar su razón, hay gente que usa la de la salud (a mí esa no me dice mucho, por no decir nada), la de puede causar un cáncer de pulmón (hay múltiples factores, conocidos y desconocidos que pueden provocar cáncer y al final te mueres igual)... Creo que la abundancia de leyendas en las cajetillas es porque los listos de los psicólogos saben que la frase FUMAR PUEDE MATAR, funciona para un grupo, pero no con todos.
Sin embargo, no han llegado a poner mi razón para dejar de fumar que es... ¡¡¡Dios mío, al año sale una pasta!!!. En un aciago día de mi vida... hice el cálculo, MIL OCHOCIENTOS EUROS al año. La siguiente conclusión fue... podría hacer un montón de cosas con ese dinero, pero muchas... incluso mi proyecto de viaje, ir de crucero por el Mediterráneo. Ya me podía visualizar en la cubierta cogiendo sol, con el mar de fondo, un coctel en la mesita de al lado.... o con una grande, maravillosa y estupenda tele plana en mi casa. En ese momento decidí que debía dejar de fumar.
Lo siguiente es la preparación mental y motivación... evidentemente no tienes la razón y dejas de fumar. Se necesita motivación y un ambiente adecuado. Metida en la vorágine del trabajo, el estrés, el no llego a todo, jamás podre hacer el 100% del trabajo y todas esas frases poco alentadoras que se repetían en mi cabeza, dejar de fumar no era una opción. Así que esperé a las vacaciones y aquí me ves.... con velas aromáticas por toda la casa (que conste que hay momentos en que las esnifo) y tirando de música de relax en el youtube. En cuanto a la motivación, tienes que buscar una frase, evidentemente adaptada a tu personalidad, para no encender un cigarrillo cuando tu mente te diga soterradamente y por lo bajinis... ¿en serio que no vas a fumar?. Yo tengo dos... una es "La que manda soy yo, no tú" (dirigida a mi querido cerebro), la otra es... "¿fumar? si yo no he fumado nunca" (esta última es una estrategia de engaño, a los tios les funciona bien... ¿por qué no me iba a funcionar a mí?).
Lo siguiente y más importante, tienes que empezar a diseñar un nuevo yo... estoy en ello y os iré informando de las novedades.
Estamos en la parte más difícil de la odisea de dejar de fumar...
Noemi. Creo que tienes madera de escritora. Al menos te gusta. Compartimos ese aspecto de la vida. Advino en un corto futuro a una escritora publicando su primer libro, y en un futuro mas lejano una interesante escritora.
ResponderEliminarSaludos
Nacho42