domingo, 17 de julio de 2011

Poemas visuales, la magia de las imágenes.

Rosas


Durante muchas semanas estuve pasando por delante de la tienda de fotografía que conducía al trabajo. Solía pararme al mediodía, frente al escaparate, y mirar la cámara atentamente desde detrás del cristal. Una "CANON EOS 1000 D", leía en el cartel que anunciaba la oferta, miraba el objetivo de 200 mm, que en ese entonces me parecía enorme, el disparador, el trípode y todos los elementos que componían la oferta y seguía mi camino a un trabajo en el que no me sentía a gusto y que me hacía sentir tan incómoda como un zapato de dos tallas menos (aunque esa es otra historia...).

Después de semanas calculando el impacto que iba a tener en mi economía el adquirir la cámara, valorar si había una prioridad a la que tuviera que atender antes de comprarla, una tarde al volver del trabajo, entré decidida a comprármela. De eso... hace ahora un año, en el que ella y yo hemos terminado entendiéndonos y su silenciosa presencia me ha acompañado en múltiples paseos e incursiones por senderos, buscando ángulos, enfoques, desenfoques, encuadres, tonos, texturas.... todo eso que hace que apriete el disparador de la cámara.

Cuando empecé apenas tenía idea de nada, ni qué era un sensor, la velocidad, la profundidad de campo, absolutamente nada. Es más, la primera vez que apreté el disparador de la cámara, no se accionó. Más tarde aprendí que si lo tienes en enfoque automático y está muy cerca del objeto a fotografiar, si no logra enfocar, no se dispara.

Y así, las dos, apenas unas extrañas la una para la otra, nos fuimos de vacaciones a Galicia. Ahora cuando veo las fotos de ese agosto, con los conocimientos que tenía entonces de fotografía, he de reconocer, que ya haya sido por suerte o por intuición, hay algunas fotos que no cambiaría.

Dentro de poco será su cumpleaños, su primer año conmigo y se ha convertido en una de mis mejores compañeras. Esa rosa que aparece en la foto está tomada en modo totalmente manual, normalmente comparto con mi cámara las decisiones sobre el disparo, pero esa tarde me apetecía empezar a volar sola.

Tengo mucho que aprender, no sólo de fotografía, de muchas cosas, recuerdo una conferencia de uno de esos "coach" que se han puesto de moda, especialistas en marketing que han aprendido a vender algo por lo que pagaríamos mucho.... "ilusión y esperanza", pues bien en esa conferencia afirmaba que a partir de los cuarenta no se aprende nada. No puedo estar más en desacuerdo con esa afirmación, a parte de otras muchas que hacía durante la conferencia. Yo aprendo..., aprendo a cambiar la forma de mirar las cosas, de las personas, de su bondad, de su recelo, de su amor y de su ira... el día que deje de interesarme aprender, de intentar que mi cerebro no se anquilose en ideas fijas, creo que ese día seré oficialmente vieja.

No hace falta que sea una cámara, puede ser dibujar, leer, escribir, aprender a meter barquitos en botellas de cristal, no importa lo que sea.... piensa en lo que te gustaría hacer y dedicate a ello, porque pasar un tiempo con uno mismo, haciendo lo que nos gusta y motiva, es una de las mejores experiencias de la vida.

2 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo contigo, el dia que deje de aprender estaré muerta. Yo tengo cuarenta y muchos y creo que esta ha sido la década de mi vida en la que más he aprendido. He aprendido de mis hijos, de mis amigos , de mis lecturas y de escuchar a los que creo sabios. He aprendido mas en diez años , que en resto de mi vida . Nunca fui a la universidad pero no descarto que en un futuro pueda hacerlo. Y también he aprendido un poco de fotografía . Por cierto , tu aprendizaje en solo un año es espectacular. Este bloc todo un descubrimiento !!!

    Besos!!
    Núria (jocsdellum en flickr)

    ResponderEliminar
  2. Gracias; Nuria!!!! jajaja yo también tengo cuarenta y muchos, pero... no les hago mucho caso. Me alegra que te guste, estoy en período sabático (cobrando del INEM) así que utilizo mi tiempo para hacer cosas que me gustan. En cuanto a lo de ir a la Universidad anímate, yo estudié Derecho cuando tenía treinta y me encantó hacerlo. Así que ánimo, teniendo en cuenta la edad de jubilación que nos han puesto en España nos da para volver a la Universidad y empezar de nuevo como dos veces jajajajaa. Besotessss guapa.

    ResponderEliminar