viernes, 28 de octubre de 2011

What the wind blows // Lo que el viento arrastra

lunes, 18 de julio de 2011

De hombres y mujeres...

En rebajas

 Estar tumbada en la cama, sin hacer nada, puede parecer a priori, una pérdida de tiempo, pero como es "mi tiempo" reivindico mi derecho a perderlo como quiera.
Sin embargo, lejos de ser una actividad insustancial, suele conducirme a interesantes conversaciones conmigo misma que siempre resultan interesantes y cuando menos, amenas. No sé por qué... en una de esas sesiones de auto reflexión, pensé en una película malísima, alemana, que se basaba en el libro de "Por qué las mujeres no entienden los mapas y los hombres no saben escuchar",o viceversa.... Desde mi punto de vista, lo que no entendemos las mujeres es por qué los hombres se ponen histéricos cuando se pierden y te dicen aquello de ... mira el mapa y díme dónde estamos.
Y tu mente vuela a esa situación y te encuentras en medio de la nada con tu "churri" al volante y tú con una coraza de paciencia a punto de resquebrajarse después de, sólo, dos horas de viaje en coche.  Miras alrededor y ves una carretera larga, unas cuántas montañas, cuatro ovejas que te observan y una vaca un poco más allá. Coges el mapa, lo despliegas, como puedes intentas apoyarlo sobre el salpicadero del coche y notas la mirada inquisitiva del que está al volante, que nada más abrir el mapa te pregunta ¿dónde estamos?. Mientras haces caso omiso a la pregunta que, a todas luces, es obvio que no puedes contestar porque aún no has acabado de poner el mapa derecho (y él lo sabe porque no te quita la mitad del ojo derecho de encima), te intentas concentrar en aquella especie de sábana santa que tienes delante y piensas.... éste se creerá que tengo a las cuatro ovejas y a la vaca dibujadas en el mapa y que esto es como el libro de encuentra a Wally. Buscas referencias.......... y "referencias cero", la nada carece de referencias, respiras, haces un "OM", lo miras, intentas que tus músculos faciales generen algo parecido a una mirada comprensiva y amable y le dices... no lo sé, y añades para subrayar tu intención de no generar una guerra, cielo. En ese crucial momento donde la tensión se podría cortar con un cuchillo, se cumple la maldición del libro, tú no sabes interpretar un mapa y él "no te escucha"... ¿pero cómo que no lo sabes? (te contesta subiendo dos tonos la voz)... mira el mapa. Ahí la situación puede tomar dos vertientes completamente distintas dependiendo del tiempo que lleves con el ser humano del otro sexo que está contigo en el coche.
Si llevas mucho tiempo, le sueltas cualquier improperio, le recuerdas que hace dos kilómetros le dijiste que le preguntara al señor que estaba arando un campo y él se negó, y por si no has fastidiado bastante, agregas, "te lo dije", lanzas el mapa al asiento trasero y le dices, para y encuéntrate tú (eso último con doble sentido).
Si llevas poco tiempo, recuerdas que antes de conocerlo y elegirlo, después de un depurado período de selección al que presentaron su candidatura varios capullos, algún que otro oganismo aneuronal y varias subespecies difíciles de clasificar, lo miras con todo el amor que eres capaz de reflejar en tu cara y con tu voz más dulce y sensual le dices, cariño, seguro que vas bien, tú nunca te pierdes, sigamos por aquí y en cuanto encontremos algún cartel o algún pueblo buscamos esa referencia en el mapa. Y de repente... la maldición, se diluye y desaparece, tú entiendes los mapas y él te escucha (y además te encanta como besa).

domingo, 17 de julio de 2011

Poemas visuales, la magia de las imágenes.

Rosas


Durante muchas semanas estuve pasando por delante de la tienda de fotografía que conducía al trabajo. Solía pararme al mediodía, frente al escaparate, y mirar la cámara atentamente desde detrás del cristal. Una "CANON EOS 1000 D", leía en el cartel que anunciaba la oferta, miraba el objetivo de 200 mm, que en ese entonces me parecía enorme, el disparador, el trípode y todos los elementos que componían la oferta y seguía mi camino a un trabajo en el que no me sentía a gusto y que me hacía sentir tan incómoda como un zapato de dos tallas menos (aunque esa es otra historia...).

Después de semanas calculando el impacto que iba a tener en mi economía el adquirir la cámara, valorar si había una prioridad a la que tuviera que atender antes de comprarla, una tarde al volver del trabajo, entré decidida a comprármela. De eso... hace ahora un año, en el que ella y yo hemos terminado entendiéndonos y su silenciosa presencia me ha acompañado en múltiples paseos e incursiones por senderos, buscando ángulos, enfoques, desenfoques, encuadres, tonos, texturas.... todo eso que hace que apriete el disparador de la cámara.

Cuando empecé apenas tenía idea de nada, ni qué era un sensor, la velocidad, la profundidad de campo, absolutamente nada. Es más, la primera vez que apreté el disparador de la cámara, no se accionó. Más tarde aprendí que si lo tienes en enfoque automático y está muy cerca del objeto a fotografiar, si no logra enfocar, no se dispara.

Y así, las dos, apenas unas extrañas la una para la otra, nos fuimos de vacaciones a Galicia. Ahora cuando veo las fotos de ese agosto, con los conocimientos que tenía entonces de fotografía, he de reconocer, que ya haya sido por suerte o por intuición, hay algunas fotos que no cambiaría.

Dentro de poco será su cumpleaños, su primer año conmigo y se ha convertido en una de mis mejores compañeras. Esa rosa que aparece en la foto está tomada en modo totalmente manual, normalmente comparto con mi cámara las decisiones sobre el disparo, pero esa tarde me apetecía empezar a volar sola.

Tengo mucho que aprender, no sólo de fotografía, de muchas cosas, recuerdo una conferencia de uno de esos "coach" que se han puesto de moda, especialistas en marketing que han aprendido a vender algo por lo que pagaríamos mucho.... "ilusión y esperanza", pues bien en esa conferencia afirmaba que a partir de los cuarenta no se aprende nada. No puedo estar más en desacuerdo con esa afirmación, a parte de otras muchas que hacía durante la conferencia. Yo aprendo..., aprendo a cambiar la forma de mirar las cosas, de las personas, de su bondad, de su recelo, de su amor y de su ira... el día que deje de interesarme aprender, de intentar que mi cerebro no se anquilose en ideas fijas, creo que ese día seré oficialmente vieja.

No hace falta que sea una cámara, puede ser dibujar, leer, escribir, aprender a meter barquitos en botellas de cristal, no importa lo que sea.... piensa en lo que te gustaría hacer y dedicate a ello, porque pasar un tiempo con uno mismo, haciendo lo que nos gusta y motiva, es una de las mejores experiencias de la vida.

sábado, 16 de julio de 2011

Espigas y luna

Espigas y luna

Odio los silencios donde moran
las palabras que nunca nos decimos.

Ese vacío en el que viven
todos nuestros por qué sin sentido.

Ese mundo huérfano de reproches,
esa aparente calma sin tormenta.

¿Quien gana esta guerra sin batallas?

Quién mata al amor cuando se atrinchera
entre un sí, un no, un tal vez...
y miles de lo siento

martes, 5 de julio de 2011

La insoportable levedad de no ser

El otro día leía no sé dónde que la felicidad consiste en saber engañarse uno mismo... Y me quedé preguntándome que si nuestras decisiones se basan en lo que pensamos, y nos engañamos ¿estamos tomando la decisión correcta?.

No creo que la felicidad consista en engañarte y pensar que no quieres o no necesitas las cosas o las relaciones que no tienes, creo que es mejor analizar porqué no tienes lo que necesitas y si puedes hacer algo para conseguirlo, porque al menos, sean cuáles sean las circunstancias, sigues siendo fiel a ti mismo, eres tú y estás haciendo algo. Claro que para eso, hay que ser valiente y no todo el mundo es valiente, es más, quien se engaña a sí mismo suele ser cobarde, y lo es para evitar enfrentarse a situaciones o personas.

No estoy en contra de la gente que se miente, en este mundo, cada uno busca su forma de sobrevivir a nuestras grandes y pequeñas tragedias cotidianas, al desamor, a la tristeza... Pero me parece que la mayor de las tristezas, al menos para mí, es darte cuenta, en un momento determinado, que has tomado una decisión equivocada porque te estabas engañando.


No soy una experta en tomar decisiones adecuadas, ni mucho menos, me he equivocado muchas veces, pero eran mis decisiones, por lo que ... cada tristeza, cada lágrima o cada emoción positiva o negativa, fueron responsabilidad mía. Siempre peleo a una amiga, a la que quiero mucho, cuando dice “... es que jugó conmigo”, realmente odio esa frase, porque implica que tú te despersonalizas y te conviertes en un objeto del otro, sin que haya intervenido para nada tu intelecto y sin que tú seas responsable de nada, como un barco que viaja a la deriva y se deja llevar por la marea o el viento. Además no tienes que hacer nada, sólo guardar rencor al otro, no tienes nada que corregir puesto que teóricamente “tú no has hecho nada”, ha sido el otro el que ha jugado. Es posible que esté equivocada pero prefiero no guardar rencor a nadie y pensar que cada uno debe responsabilizarse de sus emociones y no caer en “la insoportable levedad de no ser”.

jueves, 30 de junio de 2011

Cada vez que abro el facebook me pregunta... ¿Qué estás pensando?, como si fuera tan fácil coger uno de los muchos pensamientos que pululan por mi mente, ordenarlo, vestirlo y transmitirlo (no es aconsejable transmitir los pensamientos desnudos y sin ordenar, salvo que no te importe que el otro no llegue a entender nada de lo que le estás diciendo). Los pensamientos tienen la tendencia a moverse muy rápido o, incluso, a esconderse para preservarse, tienen gran arraigo a su propia identidad, no les gusta cambiar. A veces, con mucho esfuerzo consigues concentrarte y acorralar a ese pensamiento que no te gusta, te enfrentas a él, lo analizas, le das vueltas, le cambias las piezas como si fuera un puzzle y parece modificarse su apariencia, has conseguido un pequeño triunfo. Has cambiado el pensamiento y probablemente consigas cambiar el sentimiento que ha generado ese pensamiento, ya sea de ánimo, de desánimo, de amor, de desamor, de miedo, de soledad, de tristeza.... Y, en ese momento, te sientes como el guionista de tu vida, el dueño de tu destino. Pero sabes que es un triunfo momentáneo, porque los pensamientos tienen la cualidad de desdoblarse, así que al final tienes el pensamiento original y el clon modificado dando vueltas por tu cabeza y así, sucesivamente cada vez que intentes cambiarlo. Al final acabas con muchos pensamientos sobre una misma cosa o sobre un mismo sentimiento girando en círculo sobre ti, lo que te conduce más a la confusión que a la claridad mental. Asi explicado parace pesimista, pero yo lo veo más bien como hiperealismo simplificado de un proceso tristemente complicado. Por eso me estoy fabricando una habitación aislada en el cerebro, con cerraduras de alta seguridad y todos los adelantos técnicos donde guardar esos pensamientos que no quiero que me sorprendan mientras hago alguna de mis actividades cotidianas y me arrastren a su círculo sin sentido, aunque, a veces, sé que tendré la necesidad de acercarme a la puerta y poner mi mano sobre ella para saber que aún están ahí, porque son ellos los que me hacen humana.

lunes, 13 de junio de 2011

jueves, 9 de junio de 2011

Galería de ANA NOEMI

Al final tenía tres......De piedra....Y yo sin enterarme.......Color lavandaCosas...Cuando cambias el modo de mirar las cosas, las cosas que miras ..
Cuando te enamoras....Violetas y amarillosFuente de VallparadísCuentos para niñosEscaparate de musicaCon sombrero
Beauty ShopMy new jeans...EstanqueBokehando.............Flores de LotoLa fuente de la vida
When you love some one (Ik hou van jou, mijn schat)El bosque encantadoBarcelona a lápizMi mami y yo....PrismasNiebla en el bosque

La galería de ANA NOEMI en Flickr.

miércoles, 30 de marzo de 2011