Llevo, exactamente, una hora de vaciones... y todo un mes por delante. Primera impresión: "No me lo creo" .
Mientras lo asumo, suena de fondo la canción de Diana Ross... "It's my turn" (Me toca, o traducido literalmente, es mi turno). Ahora que lo pienso, igual es que no compro boletos para las cosas mágicas como que, de repente, en una esquina te cruces con un hombre que te impacte y comiences un apasionado romance, y por eso no me toca.
Dadas las circunstancias, mi proyecto de verano consiste fundamentalmente, salvo que aparezca el hombre de mi vida y me lo cambie (cosa que está resultando complicada, por no usar el calificativo descorazonador de.. imposible), en descansar y dedicarme a todas esas actividades que no puedo hacer durante el año, sea por falta de motivación, por falta de tiempo o por dedicarme a realizar la que más me gusta de todas que consiste en "no hacer nada". Asi que... pintaré, sacaré fotos y las modificaré con filtros, leeré, escribiré..., en definitiva, un agosto creativo.
Además, y por imperativo categórico, me dedicaré a ordenar y cuando digo ordenar me refiero a todo (material y emocional). He de reconocer que soy una desordenada por naturaleza pero me lo perdono, no se puede ser perfecta y yo y mis pequeñas imperfecciones nos llevamos bien.
Si me paro a pensar no es éste el proyecto estival de mis sueños, pero... es un proyecto.